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AMANECER AMBAR
Hay principios inmutables,
tú la gloria, yo el final dialéctico
de una mirada de orgullo
rozando la soledad, no sientiendo
el beso en la cumbre, inalcanzable
por demás, enterrando los sueños
en la turba del callamiento,
a más valiente lucidez, más dolor,
más muerte inutil en el intento,
pudriénse en la memoria.
No hueles el aliento del soblresalto?
No escuchas la distancia, haciendo
temblar la tierra, tragándose los pasos,
mientras te alejas en el relámpago
del intersticio: basta respirar
profundamente su progenitura de arena
en los surcos, para sentir el hielo
penetrar en la palpitación, al dejar caer
tus parpados diamantinos, en estallido
de ambrosías hostiles a las sombras
desprendidas de tus ojos,
en el nocturno celular, del crepúsculo
al otro lado de las horas.
Tú eres así, inalcanzable
animal crecido, en mi orbita elíptica
eternemente ámbar,
revelación exégesis de la urdimbre
tramando ahí, arrogancias celestiales.
Ven entonces:- abrázame, estoy dispuesto;
<<Bésame, inmovil sombra adentro,
amanecer del olvido aleteante>>
no fueran tus ojos grisú
en racimos de cristal,
silencio llevado por el aire
suspiro entrecortado,
la sigilosa tentación de ser
solo tristeza.
Manhausen.
8-1-2006
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