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BESO OTOÑAL
Por las quebradas del cuello
subo y bajo hasta tus hombros,
por las lindes de tus senos
mis dedos son cinco corzos.
Amor aguarda su instante
en que pierda los sonrojos,
juegan dos escalofríos,
uno rosa y otro rojo,
y un beso arrulla taimado
con un tigre entre los ojos.
Cuerpo de mar en zozobra,
coral de fuego espinoso,
sus olas por tu cintura
se hacen fluidos morbosos.
Llueve el tiempo hecho deleite
y el deleite en desahogo,
reina el amor en el lecho
y en el corazón asombro.
La soledad desvestida
se ha encendido como un horno
y el corazón no se duerme
cuando se sabe en otoño.
Pepe Martín.


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