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DEPENDENCIA
En un arranque sanguíneo y emotivo,
Como un débito en mi vida
busco tu actitud de entrega
cuando tu glorioso aliento
a bienaventuranza me embriaga.
Tu carne y la mía sufren
de dependencia,
nos adoramos hasta
por lo que no dicen los labios.
Los vicios de mi ambición por ti
no son nocivos
porque al ser manifiestos a tu entrega
son virtudes.
Déjame hilar tus deseos con mis venas
para que sean mi bujía.
Deja atrás la moderación
que es la languidez del alma
y sumérgete en mi deseo
que es la presa de mi ardor.
Eres el círculo mágico y negro
que mi entorno seduce,
caracola de mar
que canta a mi oído sus pasiones,
segadora de mis flores
lamparitas de tristeza,
creativa de suspiros
y nostalgias imposibles.
Te quiero por ser quien eres
haciéndome el torbellino
que me hace crines en tu alma.
Pepe Martín


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