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EL MURO
Nacimos de la transparencia del aire
en una ausencia,
cuando éramos oscuros insémines
y vivir, era sólo eso,
días sin deseo que morder, ni espinazo
a lucir en otros ojos,
imaginando fornicios detrás
de un muro de ladrillos y sombras.
El gozo es la sombra que nos cubre,
lo despiadado es el muro aguantando
las embestidas.
Nadie sabe, si fuimos arrebato
en ropas desprendidas,
ni lecho desarbolado en el agua,
o espadas de amatistas forjadas
en un suspiro, después de un adiós
intemporal.
Todo empezarse es un continuo
nacer y desnacerse, para existir
en la distancia.
y no, hijos de un cielo rojo sangre
batido por lágrimas de melancolía.
Lo alto del paroxismo, es descender
sobre la carne,
dejando al origen la arrogancia,
como un beso en unos labios de nadie
y sabor a alas, de aves de paso.
La distancia es una borrasca
en desarraigo, a la zaga de impaciencias,
y no es ver solamente las espaldas
en cada despedida,
ni ir detrás del Sol a hurtadillas
para no quemarnos,
lo despiadado es el muro
aguantando las embestidas.
Manhausen
5-1-2007
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