EL ZORZAL

Canta el zorzal 
escondido en el ramaje, 
lo busca el ojo 
del cazador artero, 
que esconde 
la certera piedra entre sus manos. 

Secretamente sus pies pisan 
sobre las hojarascas 
y los pastos secos. 

El silbido de su canto se eleva, 
sobre el arrebol de la tarde que desciende. 

Cancionero se empina 
sobre la rígida vara , 
y perfila sus trinos 
sobre la tarde de sombras heridas. 
Y el cazador se arrima 
hurtando su tétrica figura 
de los ojos negros que deliran 
en el gorjeo final del día. 

Rasga el aire como un puño certero, 
el peñasco dirigido 
por las hábiles y mañosas manos . 

La tarde termina de caer en silencio, 
a lo lejos un hombre silva contento, 
su canto es torpe, 
y su alegría 
es el llanto contenido de la noche 
en el rocío. 


Maximiliano
11-2-2007

 

 

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