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ÍPSILON.
En esta hora tan flamígera..... es decir,
lo que tú no dices, y yo imagino tus sentidos,
mientras mana el éxtasis del heliotropo
dehiscente.
Callamos,
porque afuera de nosotros dicen, todo gira
contra el aire. Horotéricos al reventar los angulares
extremos de la lujuria.
No me obstino en seducirte, nos seducimos con sólo
mirarnos.
Y todo cruje bajo los párpados y sedas, todo es desnudez
en los labios, nada nos consuela el viento oscuro de la caricia,
ni el gemido de la noche penetrándonos, hasta ser desventura
al termino por destruirse.
Ocurre,
somos intangibles orgásmicos, existimos, pero diluidos en lo
liquido asfixiante del deseo.
Sucede.
pero no sucede, el ípsilon ventril de las estrellas embravecidas,
en esta hora tan retráctil y tan lejana al mismo tiempo. Estamos, pero
no estamos, y sin embargo sentimos.
No me obstino en buscarte, nos encontramos en la fiereza
del placer. Tú resurges en lo arcano, yo el volumen de tu sombra
liviana, desprendida de ti, cuando no eras frenesí ni mariposa
de Acadio.
Callamos,
porque afuera de nosotros, nos persiguen las miradas del hacer
la vida un vasallaje rutinario, palpitando en una manos locas,
por el vértigo de sus pausas escritas, en el raso de nuestra piel
amanecida.
Manhausen.
17-1-2007
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