LOS RELATOS DE SINALEFO

 

 

LA MOSCA 


Tenía a la mosca metida dentro de un frasco de vidrio. Todos los días la iba a ver. Mis nueve años se me salían por los ojos cuando la contemplaba. Ahí adentro no tenía qué comer ni qué beber, así es que tenía que morirse, pero ¿cuándo?. . .
Por último, no importaba cuándo. Yo sabía que se iba a morir.
Yo la había cazado. Era mía. De nada le valió volar ante mi inteligencia. Yo soy humano y el poder del cerebro humano es infinito. La inteligencia y el poder pensar nos han hecho los reyes de la creación. 
Es lindo ser humano y dominarlo todo.
Un día la encontré, tirada, en el fondo del frasco. Había muerto.
Me acuerdo que, con dedos nerviosos, saqué la tapa del pequeño recipiente y, cuando acercaba mi cara para contemplar, desde más cerca el cadáver, éste movió las alas y zumbando se elevó por la habitación.
Me quedé de una pieza. No había muerto. Ahí estaba, revoloteando a mi alrededor, más viva que nunca. ¿Cómo demonios logró sobrevivir sin agua y sin comida?
Entonces aprendí una de mis grandes y primeras lecciones de vida, cuando la pequeña e insignificante mosca, después de describir varios círculos en el aire, se me paró en la nariz, me dejó una manchita negra y escapó, para siempre, por la ventana.


Sinalefo

 

 

 

 

 

 

 

AUTORRETRATO

 



Soy un poco viejo mmm tal vez no tanto. ¿o sí?

He caminado el mundo... mmm... tal vez no tanto... ¿o sí?

Soy escribidor de poesía y canto, populares… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

He grabado un montón de discos que han tenido mucho éxito… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

También he escrito casi cincuenta mil páginas de cosas que me pasan… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

No soy muy alto pero tampoco muy chico… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

De pronto parezco un niño pequeño metido en un cuerpo que le queda grande… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

Por eso mi vida de adulto ha sido bastante desacertada… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

Soy veinte años mayor que mi esposa… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

Tengo un montón de hijos y nietos para regalarle al mundo… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

Me queda poco pelo… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

No tengo fortuna material, más bien soy pobre… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

Me gusta leer; y leo, leo, leo… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

Entonces resulta que soy propietario de una inmensa biblioteca… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

En mi casa hay miles de discos… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?

Y en mi corazón todo el amor en una copa ancha como la tierra… mmm… tal vez no tanto… ¿o sí?


Sinalefo.

 

 

 

 


EL HIJO

Es de suponer que tuve papás. . . Y los tuve. . . Además de eso, tuve dos. . . Mi papá, de sexo masculino, y mi mamá, de sexo femenino… (eso lo supe después).
Mi papá era una cosa grande con un maletín y mi mamá una cosa más chica, con delantal. .
La casa estaba llena de muebles, que estorbaban mucho y una escalera que llegaba al segundo piso y que tenía un “descanso” donde no descansaba nadie. . .
Mi dormitorio estaba arriba y tenía una ventana que miraba a la calle justo frente alas peleas que armaban los indios que venían a emborracharse donde la señora Tronca. . .)
Había, también, una despensa donde me encerraban en castigo y que hubiera sido terrible de no ser por el tarro de ciruelas secas..
No debo haber sido muy buen hijo porque nunca le hice un regalo a mi madre para su cumpleaños, ni a mi padre para su día. Además nunca les di el abrazo de Año Nuevo ni les dejé un chocolate, debajo del árbol, para la Pascua.
Claro que debo decir, en mi descargo, que las fechas de sus cumpleaños no las supe nunca y para el Año Nuevo, a la hora de los abrazos, ellos ya hacía rato que estaban durmiendo.
No tuve nunca gato ni perro, pero tuve, sí, un hermano más chico, del que voy a hablar después, y que llegó a echar a perder todo lo bueno que tenía la casa. . .
Con mi padre me encontraba sólo a veces y lo que más me gustaba era la de la hora del almuerzo cuando él se sentaba a la cabecera de la mesa justo al mediodía) y conversaba cosas de su trabajo.
A mi madre la encontraba a cada rato y la que menos me gustaba era la de la mañana, cuando me despertaba para ir al colegio…
Después nos cambiamos de casa. Yo había crecido mucho y mis padres se habían achicado demasiado.
Yo pensaba cosas y ellos no pensaban nada.
Teníamos una casa linda, con muebles que ahora no estorbaban, con una despensa que no me daba miedo, no había segundo piso, pero si lo hubiese habido yo podría haber subido los escalones de cuatro en cuatro. No se podía fumar, no se podía llegar tarde, no se podía llevar amigos, no se podía tener una novia y no se podía de todo.
Era linda mi casa. Con un ¡NO! Grandote y un jardín precioso.
A lo mejor es cierto y fui un mal hijo, pero yo no puedo ver mi maldad
Hoy miro a los míos y sufro pensando en que a lo mejor fracasé, también, en mi intento de crecer con ellos.
Ser un buen hijo es muy difícil, pero ser un buen padre es tan difícil como eso.

 

Sinalefo





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