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NOCTAMBULISMO
Cruzo el vientre de la noche,
anónimo como el silencio,
el viento afilas sus dagas
en las piedras del camino,
y la luna vierte su brillo,
en los espejos dormidos,
de los charcos que la lluvia
dejó en la noche esparcido.
Escancia mi copa triste,
la tristeza la triste vino,
transido cruzo la noche,
esmirriado, aterido,
con una mirada incierta
y con un incierto destino.
El látigo del viento azota,
sin piedad mi cuerpo herido,
y sus dagas afiladas,
me acuchillan en el frío.
Tutela mi andar a ciegas,
el véspero encendido,
que desde el poniente vigila,
mi caminar umbrío.
La mano de la noche pone,
sobre mi silueta su abrigo,
más oscuro que lo oscuro,
más frío que el mismo frío.
Cruzo el vientre de la noche,
entre telares dormidos,
donde el silencio teje y teje,
con silenciosos hilos.
Maximiliano
02/05/2006
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