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POEMA I DE LA
DESTRUCCIÓN
Y MUERTE
Si de morir se trata esta existencia,
allí donde empezó todo, en las
aguas claras del renacimiento
de un beso en la sombra, y una caricia
escondida entre dos ilusorias manos.
Desnacido llegué temprano a estos
solares desnudos, a desafiar palomas
torcaces,
¡Todo tan complicado como el aire
se resiste a sostenerleas!
Ay mirada estallando ingenua, quién
fuera solo ojos en los arrecifes.
No hay sostén alguno aquí y ahora
arrancándome a los cielos, ni a los dioses
del tiempo, ni a las cordilleras,
soy parte de un susurro de taberna oscura
donde el orgasmo es eterno.
¿Ay gemido del Sur, imada brisa caliente
de un pétalo? Banal hastío infame
en la inmortal hermosura de las flores,
no me quitéis la tregua dada esta noche
por la espina, ni custodiéis mis labios
abiertos,
voy celeste a la herida, al beso,
a la distancia muerta,
si de morir se trata.
Manhausen.
22-10-2006
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