SILENCIO EN MI BOCA


Ya me he ido 
por donde nunca quise irme,
ya me vengo 
como luz del otro mundo,
ya me cubre 
la tristeza que pinté.

Me dijeron que era una rama tuerta
sin un amor florecido,
y conteste: 
Estoy enfermo de abundancia 
por un amor carcelero,
porque el silencio impone castigo de hoguera
a los labios inútilmente sellados
cuando no declaran su amor.

Tengo dentro un mezquino enemigo 
llamado orgullo,
y un rayo roto en mi vista
cuando no la miro,
y una sábana de escarcha 
cuando no la toco,
es, como escupir a las estrellas 
cauterizando mi cara.

Este loco amor mío 
me zarandea los ejes de mis centros
mientras me cubro bajo el manto 
de la hipocresía ante sus ojos,
edificando un muro de días 
que no me emparedan,
porque el cemento del orgullo 
no puede nada contra su verdad,
muy al contrario,
me afecta al cerebro en la locura
de poder mirarla, de querer tocarla, 
de intentar beberla en la humildad 
de este estómago podrido
en ideas inconcebibles e inútiles,
porque la quiero 
como la sangre al tic, tac, de su corazón

Ya me he ido 
por donde nunca quise irme,
ya me vengo 
como luz del otro mundo,
ya me cubre 
la tristeza que pinté.
Subiré mi savia 
por el ciprés del desconsuelo.


Pepe Martín

 

 

 

 

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