Una y otra vez...


Emergieron de tu tez símbolos diversos,
extraños jeroglíficos que iluminaban mi mente...

Tarde. Tarde y complicada la renuncia que anunciaste...

¡Benditas nubes
que han absorbido tantas veces mi llanto,
porque mis ojos están anclados
ante la incógnita extraña
del inmenso silencio de tu palabra!

*

Por una sorpresa que no cesa,
por la promesa que se aleja,
por esa decepción perenne
que me traspasa y me hiere
una y otra vez....
no sé quien soy,
ni si aprendo o avanzo... 
Y tropiezo. Y resbalo.

Mas reconozco mi imagen en la sombra de la luna
y, por eso, sólo por eso
persisto y resisto
una y otra vez...


* * *

(Disipada la elocuencia bajo el sórdido remate
de una madurez labrada a golpe de sable...
reivindico mi esencia
en el encuentro fugaz
de un bálsamo conciliador).


Agustina 15/01/2005

 

 

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