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VENGO
Vengo de visitar las soledades andinas,
de recorrer los espejos azulados
de los lagos cubrereños,
de apagar mi sed
en los nacimientos de los ríos
y de carcomer mi tiempo
con el cansancio acumulado.
Vengo de tutearme con las nubes
de hablar cara a cara con las estrellas
y estremecerme con los manotazos del frío
y de empaparme entero con la lluvia.
Vengo de revisar el inventario
de los últimos huemules asilados
en las abruptas arrugas de los cerros,
de ver las bocas babiantes
de los conos por donde la tierra respira,
vengo de ver los bosques puros,
los helechos que se inclinan,
los taludes verticales
de los senderos abiertos por mis manos.
Vengo con el alma llena de natura,
a invernar detrás de las paredes
añosas y frías de mi morada.
Maximiliano
3-4-2007
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