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Verborrea
Me dosificaré,
planeando por cada retazo,
por cada rincón,
por cada anécdota,
por cada concepto...
Te escucharé
abarcando las inconexas miradas,
los disipados latidos,
los huidizos azares,
los frágiles puentes...
Me asomaré
buceando desde un punto de partida,
desde un cándido recodo,
desde un quimérico suspiro,
desde un pálido requiebro...
Te pensaré
vaciándome en los instintos primigenios,
en los tabúes inventados,
en los parapetos inútiles,
en los imparables tropiezos...
Y hablaré.
Hablaré sin parar.
Soltaré los lastres que me impiden crear.
Las reglas que prohíben ser.
Los límites para cuadrar.
Dejaré caminar los infinitivos al final de cada verso,
para que hagan, en cada uno de sus tiempos, lo que les venga en gana.
Salpicaré todo con mi verborrea, ¡sí!
Y, como colofón, aplicaré la métrica.
Sin querer.
como por casualidad...
O no...
Disculpa.
Discúlpame.
Disculpa mi atrevimiento...
No sé si debo...
En cualquier caso,
siempre hablará lo que me quema en el pecho.
Ya sabes,
"aquello tan trillado"...
pero ¡tan inmenso...!
Dile, si quieres, Alma,
o Corazón,
o... ¿por qué no...?
llámalo Sentimiento.
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